lunes, 31 de octubre de 2011

Ramiro Ledesma Ramos: "No me mataréis como a un cordero, sólo moriré donde yo quiero".

 
Ramiro Ledesma Ramos
1905-1936
Ramiro Ledesma Ramos«Ramiro Ledesma Ramos (1905-1936) Político y Escritor. Fundador de las Juntas Ofensivas Nacional Sindicalistas (JONS), uno de los teóricos que más han influido en la concepción del Movimiento Nacional iniciado en 1936, Ramiro Ledesma Ramos nació en Alfaraz (Zamora) el 23 de mayo de 1905 y murió fusilado por los republicanos en Aravaca (Madrid) el 29 de octubre de 1936. Estudió las Carreras de Filosofía y Letras y Ciencias Físicas y Matemáticas, licenciándose en ambas por la Universidad de Madrid. Aventajado discípulo de Ortega y Gasset, profundizó en el estudio del filósofo Martín Heidegger y colaboró, desde muy joven, en «La Gaceta Literaria» y la «Revista de Occidente». Por entonces escribió, también, su única novela, El sello de la muerte. Ramiro Ledesma tenía veinticinco años al ocupar la dirección de la revista «La Conquista del Estado» (14 de marzo de 1931), coincidiendo este momento con su irrupción en la política activa. Entrada verdaderamente extraña para quienes le conocían antes, para quienes habían asistido a su primera juventud de estudioso de la Filosofía y las Matemáticas, reflejada en sus trabajos de la «Revista de Occidente», pero que él justificará luego señalando que: «Toda novedad auténtica está condenada por radical designio, a no ser comprendida. Es el caso de las juventudes cuando acometen la creación de nuevos estilos de vitalidad.» El periódico, en el que colaboraban principalmente Giménez Caballero, Juan Aparicio, Souto Vilas, Emiliano Aguado, Bermúdez Cañete estaba vinculado a dos consignas fundamentales: nacionalismo profundo y revolución de carácter económico-sindical. Al poco tiempo de salir, su director es encarcelado como consecuencia de los intentos de protesta por el viaje de Maciá a Madrid y Ledesma pasa diez días en la cárcel Modelo. El 25 de julio (1931) es suspendido el periódico no reanudando la publicación hasta el mes de octubre, en cuyo número, se anunciaba la próxima fundación de la organización política (J. O. N. S.). Las J. O. N. S., cuyo espíritu respondía a una profunda inquietud social y a una actitud Nacional Sindicalista, se fundaron el 30 de noviembre de 1931. Según su fundador, equivalían al «abandono de las tácticas de aproximación a los intentos subversivos de los anarcosindicalistas. Un afán de crear la propia doctrina. Quieren la unidad intangible de España. Postulan el respeto a la tradición religiosa. Llaman de modo preferente a las juventudes, no admitiendo en su seno sino a los españoles menores de cuarenta y cinco años. Manifiestan su incompatibilidad radical con el marxismo. Y representan una demanda imperiosa de revolución social-económica, a base de la sindicación obligatoria, la intervención nacional de la riqueza y la dignificación plena de los trabajadores». En abril de 1932, Ramiro Ledesma Ramos pronuncia una conferencia en el Ateneo sobre el tema Fascismo frente a marxismo, que no puede terminar por las protestas del público y que alcanza resonancia en la Prensa. El 10 de agosto de aquel año vuelve a ser detenido a consecuencia de los sucesos antirepublicanos, encarcelamiento que se volverá a repetir a fines de enero de 1933 para cumplir una condena de dos meses. Al salir de la cárcel participa en el consejo de Redacción del recién creado «El Fascio», semanario que dirigió Delgado Barreto, del que salió un solo número y en cuyo consejo de redacción participaron Giménez Caballero, Primo de Rivera, Ramiro Ledesma, Sánchez Mazas y Juan Aparicio. En abril se traslada a Portugal, donde se encuentra exiliado Onésimo Redondo y deciden fundar la revista «JONS» como órgano teórico de la organización y cuyo primer número salió a la calle en mayo de aquel mismo año. Tres meses después ingresó en el penal de Ocaña acusado de complot contra la República. Al ser puesto en libertad, en el mes de agosto, se dirigió a San Sebastián donde se entrevistó, por mediación de José María de Areilza, con los dirigentes falangistas Primo de Rivera, Ruiz de Alda y García Valdecasas. En el mes de octubre asiste al acto fundacional de la Falange en el teatro de la Comedia de Madrid y los días 11 y 12 de febrero reúne al Consejo Nacional Jonsista, con el fin de discutir una posible unificación con Falange. Una vez perfiladas y aceptadas las bases del acuerdo, éste fue firmado por los máximos dirigentes Ledesma Ramos y Primo de Rivera. Sin embargo, hubo discrepancias como la del prestigioso jonsista Montero Díaz que se apartó de la organización. La estructura jerárquica adoptada por la nueva Organización fue la de una junta de Mando Nacional, constituida por José Antonio Primo de Rivera, Ramiro Ledesma Ramos, Ruiz de Alda, Onésimo Redondo, Raimundo Fernández Cuesta y Rafael Sánchez Mazas.
Desde entonces ésta se llamó Falange Española y de las JONS y tuvo a la cabeza, hasta septiembre de 1934, un triunvirato dirigente formado por Ruiz de Alda, Primo de Rivera y Ledesma Ramos. Debido al resurgimiento de ciertas discrepancias, en el mes de septiembre, el triunvirato delegó sus funciones ejecutivas en Primo de Rivera, que convocó el primer Consejo Nacional de F. E. y de las JONS. En éste, y a propuesta de Sánchez Mazas, fue nombrado jefe Nacional José Antonio y Presidente de la junta política a Ledesma Ramos, que previamente había aceptado la jefatura de aquél. Poco después de la Revolución de octubre en Asturias y Cataluña, propuso que el partido, de acuerdo con jóvenes mandos del ejército, pasara a la acción armada. En la primera decena de noviembre redactó, por encargo de la junta, el Anteproyecto de los Estatutos que contenían los veintisiete puntos de la Falange, que serían retocados, para su aprobación definitiva, por Primo de Rivera. A finales de diciembre de 1934, el Partido está en crisis y la junta Política se reúne sin encontrar un remedio a la situación. Las JONS habían incorporado obreros a las filas de la Falange, pero aún estaba en plena elaboración la vertebración sindicalista, cuando se había llegado a la fusión de las dos fuerzas. Manuel Hedilla había creado la primera y muy limitada organización sindical de la Falange. El rompimiento entre José Antonio y Ramiro Ledesma fue más por la presencia en la Falange de dos tendencias extremas en los escalones de mando inmediatamente a ellos, que por una intransigencia personal de ambos. Efectivamente estas tendencias se manifestaban por una parte, entre elementos procedentes de las JONS que veían en los falangistas hombres más preparados intelectualmente pero que les producían reservas en cuanto a su capacidad revolucionaria, procedentes como eran de capas burguesas y acomodadas. Recelaban a su vez los falangistas de los jonsistas, que al ser en su mayoría de origen obrero podrían proletarizar en extremo peligroso a la Falange y especialmente por la presencia, de entre aquellos, exmilitantes de la izquierda que pretendían conservar modos y tácticas troskistas.
A la salida de la reunión decide, junto con Onésimo Redondo, Sotomayor y Manuel Mateo, separar a las fuerzas jonsistas del partido; escisión que se llevó a efecto en enero de 1935. Ledesma intentó recrear las JONS, mas nunca logró tener un número suficiente de miembros para hacerlas viables, mientras que por su parte la Falange aumentaba progresivamente sus filas. La nueva agrupación saca un nuevo semanario, «La Patria libre», que polemizará agriamente con Falange. En el mes de mayo publicó su libro Discurso a las juventudes de España y en noviembre del mismo año su obra Fascismo en España (sus orígenes, su desarrollo, sus hombres) (Ramiro Ledesma firmó este libro bajo el seudónimo de Roberto Lanza) en el que señala que «para ellos su escisión y rompimiento con Falange equivale, de hecho, a la liquidación definitiva de una concepción que les era preciso superar» y el libro termina con estas palabras: «A Ramiro Ledesma y a sus camaradas les viene mejor la camisa roja de Garibaldi que la camisa negra de Mussolini.» En mayo de 1936 visitó a José Antonio en la cárcel Modelo de Madrid y se ofreció a Falange para todo. En el mes de julio editó el primer y único número de la revista «Nuestra Revolución» y pocos días después del Alzamiento del 18 de julio, es detenido e ingresado en la prisión de Ventas, de donde fue sacado, junto con Ramiro de Maeztu, para ser fusilado en Aravaca el 29 de octubre de 1936. Le fue otorgado a título póstumo la Palma de Plata del Movimiento. Obras principales: Discurso a las juventudes de España, ¿Fascismo en España?, Escritos filosóficos, &c.» (Diccionario Biográfico Español Contemporáneo, Círculo de Amigos de la Historia, Madrid 1970, vol. 2, pág. 910-912.)
Sobre Ramiro Ledesma en el Proyecto filosofía en español:
Textos de Ramiro Ledesma en el Proyecto filosofía en español:

lunes, 4 de julio de 2011

ESPAÑA EN MARCHA


Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos!  Que entierren como Dios manda a sus muertos.
Ni vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.
Somos el ser que se crece.
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.
Somos bárbaros, sencillos.
Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.
De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.
¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.
No reniego de mi origen
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.
Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.
Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.
Vuelvo a decirte quién eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.
No quiero justificarte
como haría un leguleyo,
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.
España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.
Gabriel Celaya

miércoles, 1 de junio de 2011


El yugo es la yunta; la junta, las Juntas de nosotros, nuestra propia coyuntura histórica.
Las flechas hienden las mañanas de España. Hienden. Ofenden. Son la ofensiva de una raza, de una juventud que pretende imponerse ahora.
El yugo camina delante del arado. Es la agricultura nacional. El campo nacional. La vida nacional.
Cada manojo de saetas es una gavilla de corazones, una hermandad, un gremio, un Sindicato.
Las flechas son de hierro, de acero, de la carne española eterna. Aguzadas, forjadas con el fuego antiguo por sindicalistas nacionales.
El yugo y las flechas son también la cruz; forman una cruz. Para sus cruzados, toda gran empresa ha sido una cruz en la encrucijada de los tiempos. Si el yugo pesa, apesadumbra a alguien. Las flechas aligeran, alegrarán nuestra buena ventura española.
Aunque cerca del yugo está siempre el estímulo.
Los campesinos que hablaban latín estimulaban a sus bueyes –junto a la cerviz– con una punta de saeta en la extremidad de un palo.
Nuestro escudo huele a garrote, y a fragua, y a pan, y a vino, y a sal, y a eternidad.
El equilibrio duradero entre un pasado horizontal –el yugo– y la ascensión vertical, celestial, de un futuro: las flechas. Habrá que reconquistar nuestra patria a flechazos, a golpes de cariño. Amorosamente. Duramente. Como se conquista a la mujer que parirá a nuestros herederos.
El Fascio
Madrid, 16 de marzo de 1933

martes, 26 de abril de 2011

Il Signore degli anelli-Il domani appartiene a noi

¡El mañana nos pertenece!

Escucha el arroyo que brota de las alturas
y humilde hacia el valle va;
mira el torrente plateado que
avanza sereno y seguro.

Observa el primer fulgor del alba
que anuncia la llama del sol:
lo que nace puro se hará grande
y derrotará a la oscuridad.

Mientras que las tinieblas huyen de los rayos del sol,
Dios da alegría y calor;
la esperanza no morirá en el corazón.
El mañana pertenece...
El mañana pertenece...
¡El mañana nos pertenece a nosotros!

Escucha mi canción que sube al cielo,
hacia la inmensidad;
une tu grito de libertad;
comienza, hombre, a luchar.

Sabremos desenmascarar a quien maquina desde las sombras;
si marchamos juntos
venceremos a la usura y al puño.
El mañana pertenece...
El mañana pertenece...
¡El mañana nos pertenece a nosotros!

La tierra de los Padres, la Fe inmortal,
nadie podrá eliminarlas;
la sangre, el trabajo, la civilización.
Cantemos a la Tradición.

La tierra de los Padres, la Fe inmortal,
nadie podrá eliminarlas;
que el pueblo derrote al oro de los señores.
El mañana pertenece...
El mañana pertenece...
¡El mañana nos pertenece a nosotros!
El mañana pertenece...
El mañana pertenece...
¡El mañana nos pertenece a nosotros!

Il popolo vinca dell'oro il signor! Il domani appartiene a noi!

miércoles, 30 de marzo de 2011

Monseñor Romero


Monseñor Romero (1917-1980)
El pasado día 24 de marzo, conmemoramos el asesinato, hace ya 31 años, de monseñor Óscar Arnulfo Romero. A las 18.40 h. caía asesinado mientras celebraba la Eucaristía, durante el rito de las ofrendas una bala le atravesó el corazón segándole la vida.
Así caía monseñor Romero, y se alzaba San Romero de América, como él predijo antes de su muerte: “Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño”.
De orígenes humildes, monseñor Romero desde su niñez tuvo clara su vocación al sacerdocio, y aunque en su carrera sacerdotal siempre fue clasificado como una persona conservadora, jamás renunció a sus orígenes, hasta el punto de entregar su vida por los más pobres.
Cuando conoces la realidad de América Latina de primera mano, y puedes ver con tus propios ojos su realidad social, no puedes hacer otra cosa que confirmar la opción por los más pobres. Aquí la clase media no existe, las diferencias sociales son abismales, los ricos son pocos y son muy ricos, y el resto conviven con la pobreza, la miseria y la violencia.
Ahora ya no hay dictaduras militares, pero la democracia real no existe y la corrupción está institucionalizada, así que en esta situación, la única opción seria, cristiana y coherente con el Evangelio, es continuar con el camino iniciado por monseñor Romero.
Está claro que la izquierda de la época intentó utilizar su figura políticamente (la de él y la de las fuerzas del pueblo), y que la derecha oligárquica le acusó en repetidas ocasiones de ser “comunista”, (y también al pueblo que luchaba contra la injustica social). Monseñor Romero fue un profeta y mártir, que alzó su voz contra la injusticia y contra el pecado, pero siempre desde el amor y la reconciliación. Al igual que nosotros, no fue de derechas ni de izquierdas, aunque en su vida le acusaron de lo uno y de lo otro, él estaba por encima de esa absurda concepción política de la vida.
Fue fiel a la doctrina social de la Iglesia, quería superar la lucha de clases y el odio que genera el marxismo, y denunció abiertamente la actitud farisaica de la derecha que se declaraba “anticomunista”, no por querer defender los valores eternos de cada persona, sino por el egoísmo de proteger sus intereses de clase.
Al final, los poderosos le mataron, sus palabras molestaban, porque como le enseñó un humilde campesino: ”donde hay heridas, la sal escuece”. Y la Iglesia, si quiere ser fiel al Evangelio, tiene que proclamar (sin odio y desde el amor) siempre la verdad, aunque ésta tenga que doler necesariamente.
Hoy como ayer, Hispanoamérica es el caldo de cultivo para la demagogia y el marxismo, la derecha acapara toda la riqueza y defiende sus intereses clasistas a capa y espada, apartando y excluyendo a la clase trabajadora del ideal de la Patria. La única forma de encauzar a las masas proletarias en un ideal superior que defienda los valores esenciales de la civilización, y de la persona en su integridad, es repartir el bien común entre todos, para que reine la justicia social y, así la gente se sienta solidaria con el destino nacional.
¡No parar hasta conquistar! ¡Arriba España! ¡Arriba Hispanoamérica!