lunes, 4 de julio de 2011

ESPAÑA EN MARCHA


Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos!  Que entierren como Dios manda a sus muertos.
Ni vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.
Somos el ser que se crece.
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.
Somos bárbaros, sencillos.
Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.
De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.
¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.
No reniego de mi origen
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.
Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.
Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.
Vuelvo a decirte quién eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.
No quiero justificarte
como haría un leguleyo,
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.
España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.
Gabriel Celaya

miércoles, 1 de junio de 2011


El yugo es la yunta; la junta, las Juntas de nosotros, nuestra propia coyuntura histórica.
Las flechas hienden las mañanas de España. Hienden. Ofenden. Son la ofensiva de una raza, de una juventud que pretende imponerse ahora.
El yugo camina delante del arado. Es la agricultura nacional. El campo nacional. La vida nacional.
Cada manojo de saetas es una gavilla de corazones, una hermandad, un gremio, un Sindicato.
Las flechas son de hierro, de acero, de la carne española eterna. Aguzadas, forjadas con el fuego antiguo por sindicalistas nacionales.
El yugo y las flechas son también la cruz; forman una cruz. Para sus cruzados, toda gran empresa ha sido una cruz en la encrucijada de los tiempos. Si el yugo pesa, apesadumbra a alguien. Las flechas aligeran, alegrarán nuestra buena ventura española.
Aunque cerca del yugo está siempre el estímulo.
Los campesinos que hablaban latín estimulaban a sus bueyes –junto a la cerviz– con una punta de saeta en la extremidad de un palo.
Nuestro escudo huele a garrote, y a fragua, y a pan, y a vino, y a sal, y a eternidad.
El equilibrio duradero entre un pasado horizontal –el yugo– y la ascensión vertical, celestial, de un futuro: las flechas. Habrá que reconquistar nuestra patria a flechazos, a golpes de cariño. Amorosamente. Duramente. Como se conquista a la mujer que parirá a nuestros herederos.
El Fascio
Madrid, 16 de marzo de 1933

martes, 26 de abril de 2011

Il Signore degli anelli-Il domani appartiene a noi

¡El mañana nos pertenece!

Escucha el arroyo que brota de las alturas
y humilde hacia el valle va;
mira el torrente plateado que
avanza sereno y seguro.

Observa el primer fulgor del alba
que anuncia la llama del sol:
lo que nace puro se hará grande
y derrotará a la oscuridad.

Mientras que las tinieblas huyen de los rayos del sol,
Dios da alegría y calor;
la esperanza no morirá en el corazón.
El mañana pertenece...
El mañana pertenece...
¡El mañana nos pertenece a nosotros!

Escucha mi canción que sube al cielo,
hacia la inmensidad;
une tu grito de libertad;
comienza, hombre, a luchar.

Sabremos desenmascarar a quien maquina desde las sombras;
si marchamos juntos
venceremos a la usura y al puño.
El mañana pertenece...
El mañana pertenece...
¡El mañana nos pertenece a nosotros!

La tierra de los Padres, la Fe inmortal,
nadie podrá eliminarlas;
la sangre, el trabajo, la civilización.
Cantemos a la Tradición.

La tierra de los Padres, la Fe inmortal,
nadie podrá eliminarlas;
que el pueblo derrote al oro de los señores.
El mañana pertenece...
El mañana pertenece...
¡El mañana nos pertenece a nosotros!
El mañana pertenece...
El mañana pertenece...
¡El mañana nos pertenece a nosotros!

Il popolo vinca dell'oro il signor! Il domani appartiene a noi!

miércoles, 30 de marzo de 2011

Monseñor Romero


Monseñor Romero (1917-1980)
El pasado día 24 de marzo, conmemoramos el asesinato, hace ya 31 años, de monseñor Óscar Arnulfo Romero. A las 18.40 h. caía asesinado mientras celebraba la Eucaristía, durante el rito de las ofrendas una bala le atravesó el corazón segándole la vida.
Así caía monseñor Romero, y se alzaba San Romero de América, como él predijo antes de su muerte: “Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño”.
De orígenes humildes, monseñor Romero desde su niñez tuvo clara su vocación al sacerdocio, y aunque en su carrera sacerdotal siempre fue clasificado como una persona conservadora, jamás renunció a sus orígenes, hasta el punto de entregar su vida por los más pobres.
Cuando conoces la realidad de América Latina de primera mano, y puedes ver con tus propios ojos su realidad social, no puedes hacer otra cosa que confirmar la opción por los más pobres. Aquí la clase media no existe, las diferencias sociales son abismales, los ricos son pocos y son muy ricos, y el resto conviven con la pobreza, la miseria y la violencia.
Ahora ya no hay dictaduras militares, pero la democracia real no existe y la corrupción está institucionalizada, así que en esta situación, la única opción seria, cristiana y coherente con el Evangelio, es continuar con el camino iniciado por monseñor Romero.
Está claro que la izquierda de la época intentó utilizar su figura políticamente (la de él y la de las fuerzas del pueblo), y que la derecha oligárquica le acusó en repetidas ocasiones de ser “comunista”, (y también al pueblo que luchaba contra la injustica social). Monseñor Romero fue un profeta y mártir, que alzó su voz contra la injusticia y contra el pecado, pero siempre desde el amor y la reconciliación. Al igual que nosotros, no fue de derechas ni de izquierdas, aunque en su vida le acusaron de lo uno y de lo otro, él estaba por encima de esa absurda concepción política de la vida.
Fue fiel a la doctrina social de la Iglesia, quería superar la lucha de clases y el odio que genera el marxismo, y denunció abiertamente la actitud farisaica de la derecha que se declaraba “anticomunista”, no por querer defender los valores eternos de cada persona, sino por el egoísmo de proteger sus intereses de clase.
Al final, los poderosos le mataron, sus palabras molestaban, porque como le enseñó un humilde campesino: ”donde hay heridas, la sal escuece”. Y la Iglesia, si quiere ser fiel al Evangelio, tiene que proclamar (sin odio y desde el amor) siempre la verdad, aunque ésta tenga que doler necesariamente.
Hoy como ayer, Hispanoamérica es el caldo de cultivo para la demagogia y el marxismo, la derecha acapara toda la riqueza y defiende sus intereses clasistas a capa y espada, apartando y excluyendo a la clase trabajadora del ideal de la Patria. La única forma de encauzar a las masas proletarias en un ideal superior que defienda los valores esenciales de la civilización, y de la persona en su integridad, es repartir el bien común entre todos, para que reine la justicia social y, así la gente se sienta solidaria con el destino nacional.
¡No parar hasta conquistar! ¡Arriba España! ¡Arriba Hispanoamérica!

miércoles, 23 de febrero de 2011

Ultima Frontiera - Fuori gli americani



YANKEES GO HOME, RIGHT NOW !!! ¡¡¡ OTAN NO !!! ¡¡¡ Bases americanas fuera de mi Patria !!!